TIROIDITIS CONGÉNITA
La tiroiditis congénita es una condición extremadamente rara en la que la glándula tiroides de un bebé nace inflamada. A diferencia del hipotiroidismo congénito, que es más común y se debe a que la tiroides no produce suficientes hormonas, la tiroiditis implica un proceso inflamatorio en la glándula.
¿Por qué puede ocurrir?
Aunque no se sabe con certeza qué la causa en todos los casos, hay algunas situaciones que pueden desencadenarla:
- Anticuerpos de la madre: Si la madre tiene enfermedades autoinmunes de la tiroides (como la enfermedad de Graves o tiroiditis de Hashimoto), sus anticuerpos pueden atravesar la placenta y afectar la tiroides del bebé.
- Infecciones durante el embarazo: Algunas infecciones virales o bacterianas pueden provocar inflamación en distintos órganos, incluida la tiroides del feto.
- Factores genéticos: Aunque no es común, algunas alteraciones genéticas pueden predisponer a problemas tiroideos desde el nacimiento.
- Uso de ciertos medicamentos en el embarazo: Algunos fármacos pueden interferir con la función tiroidea del bebé y generar inflamación.
¿Cómo afecta al bebé?
Dependiendo de si la inflamación daña la tiroides o la hace trabajar demasiado, los síntomas pueden variar:
- Si causa hipotiroidismo (poca producción de hormonas tiroideas):
- Piel amarillenta (ictericia prolongada).
- Falta de energía y sueño excesivo.
- Dificultad para alimentarse.
- Estreñimiento.
- Llanto ronco.
- Crecimiento lento si no se trata a tiempo.
- Si causa hipertiroidismo (exceso de hormonas tiroideas, menos común):
- Bebé muy inquieto o irritable.
- Dificultad para dormir.
- Pérdida de peso a pesar de comer bien.
- Latidos del corazón acelerados (taquicardia).
¿Cómo se diagnostica?
Afortunadamente, en muchos países se realiza un tamizaje neonatal (prueba del talón), una prueba de sangre que mide los niveles de hormonas tiroideas en los recién nacidos. Si algo no está bien, el médico puede hacer más pruebas, como:
- Análisis de sangre para medir TSH (hormona que regula la tiroides) y T4 (hormona tiroidea).
- Ecografía tiroidea, para ver el tamaño y la forma de la glándula.
¿Tiene tratamiento?
Sí, y es muy importante tratarla a tiempo para evitar problemas en el desarrollo del bebé:
- Si hay hipotiroidismo, se administra levotiroxina, una hormona que reemplaza la que la tiroides no produce correctamente. Es un tratamiento sencillo, seguro y que permite al niño desarrollarse normalmente.
- Si hay hipertiroidismo, los médicos pueden recetar medicamentos para controlar la producción de hormonas hasta que la condición se resuelva (si es transitoria) o se evalúe la mejor opción a largo plazo.
Conclusión
La tiroiditis congénita es rara, pero cuando ocurre, es crucial detectarla y tratarla pronto. El tamizaje neonatal juega un papel clave en su diagnóstico, y con el tratamiento adecuado, los bebés pueden desarrollarse con normalidad.
Si tienes dudas sobre el tema, siempre es recomendable hablar con un endocrinólogo pediátrico.